Mucho antes de liderar a los Estados Unidos, Abraham Lincoln fue un luchador legendario. ¡De unos 300 combates, solo perdió uno! Era tan bueno que hoy es honrado en el Salón de la Fama de la Lucha Nacional.

Recordamos a Lincoln por su sombrero de copa, pero en su juventud, era temido por su fuerza. Con 1,93 m de altura y brazos larguísimos, era una pesadilla para sus rivales.
Lincoln practicó la lucha durante unos 12 años en Illinois.
En 1992, fue incluido en el Salón de la Fama de la Lucha Nacional. Los expertos dicen que la disciplina y la dureza que aprendió en el ring formaron el carácter del hombre que luego salvaría a su país durante la Guerra Civil.
Lincoln demuestra que un gran líder puede ser tanto un intelectual como un guerrero. Sus años de lucha le enseñaron a mantenerse firme, una habilidad crucial para su presidencia.