El hígado de oso polar tiene tanta vitamina A que unos pocos bocados pueden causar enfermedad grave, descamación de la piel e incluso la muerte.

En nutrición, la vitamina A suele ser buena: ayuda a la vista y a la piel. Pero en el Ártico existe el "exceso de algo bueno". El hígado del oso polar es uno de los alimentos naturales más tóxicos para el ser humano.
Los osos polares están en lo alto de la cadena trófica. Comen muchas focas y esas focas comen muchos peces. Así, la vitamina A se acumula en el hígado del oso en cantidades enormes. El cuerpo del oso puede almacenarla; el nuestro no.
La sensación de "borrachera" que describen no es por alcohol; es la reacción del cerebro y del cuerpo a una intoxicación aguda. Los síntomas incluyen:
Exploradores del Ártico que no conocían este peligro a menudo enfermaron o murieron tras comer hígado de oso para sobrevivir. Los inuit lo saben desde hace miles de años y advierten de no comer el hígado; suelen enterrarlo o tirarlo al mar para que los perros de trineo tampoco lo coman.
El hígado de oso polar es la "bomba de vitaminas" de la naturaleza. Tiene tanta vitamina A concentrada que se convierte en un veneno mortal para el ser humano. Un recordatorio de que en la naturaleza el equilibrio lo es todo.