La mayoría del helado es dulce, pero en Japón puedes encontrar sabores a wasabi, calamar o incluso carne de caballo.

Al pensar en helado, piensas en vainilla, chocolate o fresa. En Japón el helado puede ser una aventura para el paladar: sabores que parecen más un menú de cena que un postre.
Japón es famoso por el "Basashi Ice" (helado de carne de caballo), "Ika Ichigo" (tinta de calamar) o incluso wasabi. No son bromas: se pueden comprar en tiendas especializadas o parques como Namja Town en Tokio. A algunos les gusta el toque salado; a otros les da miedo probarlo.
En Japón se valora mucho lo local. Cada región crea su "soft serve" con lo que la caracteriza. Si un pueblo es conocido por el marisco, puede meter ese sabor en un helado para ser creativos y atraer turistas.
Depende a quién preguntes. El helado de wasabi suele ser dulce al principio y luego pica en la nariz. El de tinta de calamar es gris oscuro y un poco salado, con gusto a mar. El de carne de caballo a veces lleva trozos congelados de carne cruda. Es una experiencia que no encontrarás en un carrito de helados normal.
Japón tiene algunos de los helados más raros del mundo: carne de caballo, calamar, wasabi picante. Les gusta convertir productos locales en helados; el helado no tiene por qué ser siempre dulce, a veces puede ser un poco "a pescado" o "a carne".