En lugar de tirar los platos rotos, los artistas japoneses los reparan con oro. ¡Creen que las grietas hacen el objeto aún más bello que cuando era nuevo!

En muchas culturas, si se te cae un cuenco de cerámica y se rompe, se considera basura. En Japón existe una tradición del siglo XV llamada Kintsugi ("unión dorada") o Kintsukuroi ("reparación dorada") que trata la rotura como parte especial de la historia del objeto.
En lugar de usar pegamento transparente para ocultar el daño, los artistas usan una laca especial mezclada con oro, plata o platino en polvo.
Kintsugi es más que una técnica de reparación; es una forma de pensar llamada Wabi-sabi.
En un mundo donde tiramos las cosas al primer rasguño, el Kintsugi nos recuerda valorar lo que ya tenemos. Convierte un desastre en una obra maestra.
Kintsugi es el arte de destacar los defectos en lugar de ocultarlos. Con oro en las grietas, los artistas japoneses convierten la cerámica rota en algo más valioso que antes, mostrando que hay fuerza y belleza en ser "reconstruido".