Las personas que han perdido un brazo o una pierna a menudo sienten picazón, dolor o movimiento en ese miembro ausente. ¡Esto sucede porque el cerebro aún no ha "actualizado" su mapa corporal y sigue enviando señales a nervios que ya no existen!

El Síndrome del Miembro Fantasma es una de las formas más misteriosas en que el cerebro interactúa con el cuerpo. Demuestra que lo que "sentimos" ocurre en nuestra cabeza.
El cerebro tiene un "mapa" detallado del cuerpo. Cuando se pierde un miembro, el mapa no cambia de inmediato. El cerebro sigue pidiendo información a esa parte del cuerpo; al no recibir respuesta, interpreta esa confusión como dolor o picazón.
Para tratar este dolor, se usa una "caja de espejo". El paciente mueve su mano sana frente a un espejo, engañando al cerebro para que piense que el miembro perdido también se está moviendo y relajando.
El cerebro es un artista obstinado: sigue dibujando una imagen de nuestro cuerpo incluso cuando la realidad ha cambiado. Con el tiempo, la neuroplasticidad ayuda al cerebro a reorganizarse.