La psicología muestra que ante demasiadas opciones, nuestro cerebro se abruma. ¡En lugar de sentirnos libres, nos paralizamos y solemos arrepentirnos de nuestra decisión, pensando si otra era mejor!

Creemos que tener más opciones nos hace más libres, pero el psicólogo Barry Schwartz afirma lo contrario: la abundancia de opciones nos genera ansiedad.
Si intentas elegir entre 50 tipos de mermelada, tu cerebro se agota comparando. A veces, el esfuerzo es tan grande que terminas por no comprar nada. Esto se llama Parálisis de Decisión.
Con tantas opciones, es fácil imaginar que alguna de las que no elegiste era mejor. Esto genera "Remordimiento del Comprador", donde te enfocas en lo que dejaste pasar en lugar de disfrutar lo que tienes.
Los que buscan siempre "lo mejor" (maximizadores) suelen ser menos felices que quienes se conforman con algo que cumple sus criterios (satisfactores).
El secreto de la felicidad no es tener opciones infinitas, sino aprender a limitarlas. Al reducir tus opciones, liberas tu mente del estrés de buscar la perfección.