En este pacífico país budista, proteger a todos los seres vivos es ley. No puedes pescar para comer, e incluso si obtienes un permiso especial para divertirte, ¡debes devolverlos al agua de inmediato!

En casi todo el mundo, un río es lugar para pescar y cenar. Pero en Bután, un pequeño reino del Himalaya, los peces nadan sin ninguna preocupación.
Bután es un país profundamente budista. Creen que todos los seres vivos merecen vivir en paz. Por eso, el gobierno ha prohibido oficialmente la pesca comercial y la caza en todo el país.
Si eres un turista que ama la pesca, es muy difícil obtener un permiso. Si lo logras, las reglas son estrictas:
En lugar de medir solo el dinero, Bután mide la Felicidad Nacional Bruta. Gran parte de esa felicidad es vivir en armonía con la naturaleza. Al mantener los ríos llenos de peces, mantienen su ambiente sano.
En Bután, un pez es un vecino, no una comida. ¡Es uno de los pocos lugares donde los humanos y la naturaleza tienen un acuerdo de "no hacerse daño"!