Aunque solo tarda 8 minutos en llegar a la Tierra desde la superficie solar, los fotones pasan miles de años "luchando" para escapar de la densidad del núcleo. ¡La luz que ves hoy nació en la última Edad de Hielo!

Pensamos en la luz como algo instantáneo, pero dentro del Sol, el viaje es una carrera de obstáculos épica.
En el centro del Sol, los fotones nacen por fusión nuclear. Sin embargo, el interior es tan denso que la luz no puede avanzar en línea recta. Choca con átomos constantemente, rebotando en todas direcciones. Este fenómeno se llama "camino aleatorio".
Debido a estos choques constantes, un fotón tarda una media de 40.000 años en llegar a la superficie solar. Solo cuando sale al espacio exterior puede viajar a su velocidad máxima, tardando apenas 8 minutos en llegar a nosotros.
La luz que calienta tu cara hoy es, en realidad, un fósil viviente del pasado. Se generó cuando los humanos todavía vivían en cuevas durante la última Edad de Hielo.