Para los aztecas los granos de cacao no solo servían para bebidas: eran "monedas" valiosas para comprar desde ropa hasta oro.

En el Imperio azteca el "dinero" crecía en los árboles. Aunque comerciaban con varias cosas, la forma de moneda más popular y práctica era el grano de cacao.
Eran ideales como dinero: pequeños, fáciles de llevar y valiosos. Además eran bastante escasos en algunas zonas de México, así que no se podía "imprimir" más cuando uno quisiera. Solo los ricos podían permitirse beber su dinero en forma de bebida de chocolate amargo, un lujo de reyes y guerreros.
Como hoy tenemos precios, los aztecas tenían un valor fijo para el cacao. Según registros del siglo XVI: 1 tomate pequeño = 1 grano; 1 huevo de pavo = 3; 1 conejo grande = 30; una capa de algodón de calidad = 65 a 100 granos.
Como el cacao valía mucho, algunos intentaron hacer "dinero falso": pelaban un grano real, lo rellenaban de barro o arena y lo mezclaban con granos auténticos para engañar. Hace cientos de años ya existía el fraude financiero.
Los aztecas usaban granos de cacao como moneda estándar para el día a día. Un sistema en el que el "efectivo" también se podía consumir como bebida de lujo; una de las economías más sabrosas de la historia.