La seda de araña es uno de los materiales más resistentes de la naturaleza. Si pudiéramos tejerla en una cuerda del grosor de un lápiz, ¡sería capaz de atrapar un avión como una mosca en una telaraña!

La seda de araña es una obra maestra de la ingeniería natural. Aunque parece frágil y se rompe al tocar una telaraña, gramo a gramo es más resistente que el acero de alta calidad.
El secreto no es solo la resistencia (tracción), sino la gran elasticidad. Cuando algo choca con la tela, el hilo se estira y absorbe la energía en lugar de partirse al instante.
Gramo a gramo, la seda de araña es unas cinco veces más resistente que el acero e incluso que el Kevlar de los chalecos antibala. Si pudiéramos producirla en masa, serviría desde cables de puentes hasta ligamentos artificiales.
Las arañas son pequeñas y no colaboran (en grupo se comen entre sí), así que "cultivar" seda es muy difícil. Se está intentando que otros organismos (cabras, bacterias) produzcan proteínas de seda de araña mediante ingeniería genética.
La "sedal" de la naturaleza es un supermaterial. Un hilo del grosor de un lápiz sería tan resistente y elástico que podría atrapar un avión gigante en pleno vuelo; a veces la tecnología más potente está en el vientre de una araña.