Dado que el fuego es una fuente de luz y es casi transparente, no bloquea la luz como un objeto sólido. ¡Si pones una llama al sol, verás un brillo tembloroso en la pared, pero es solo aire caliente, no el fuego!

Las sombras se forman cuando un objeto opaco bloquea la luz. Sin embargo, el fuego es un gran mentiroso: bajo el sol, la llama parece no tener sombra.
El fuego está compuesto de gases calientes en reacción. Al ser gas, es mayormente transparente. Además, el fuego es una fuente de luz por sí mismo, por lo que no suele bloquear los rayos de una fuente más potente como el sol.
En la pared verás una distorsión temblorosa. No es la sombra del fuego, sino el efecto del calor en el aire. El aire caliente es menos denso y desvía la luz del sol, creando ese efecto de "espejismo" o sombra térmica.
El fuego es casi invisible para las sombras. Lo que vemos proyectado es simplemente el aire que, al calentarse tanto, empieza a desviar la luz como si fuera un cristal deformado.