No era un ladrón; era más como una broma digital. No robaba dinero ni borraba archivos, solo aparecía para decir: "¡Atrápame si puedes!"

En 1971, un programador llamado Bob Thomas quiso ver si un programa podía moverse solo de una computadora a otra a través de una red (ARPANET). Creó a Creeper, pero a diferencia de los virus modernos, no tenía malas intenciones.
Cuando Creeper llegaba a una computadora, no la ralentizaba ni bloqueaba la pantalla para pedir un rescate. Simplemente imprimía un mensaje:
"¡SOY CREEPER: ATRÁPAME SI PUEDES!" Una vez que terminaba de mostrar el mensaje, saltaba a la siguiente computadora y se borraba de la anterior. Era más un "viajero" que una infección.
Aunque Creeper era inofensivo, otro programador llamado Ray Tomlinson pensó que sería divertido crear un programa para cazarlo. Escribió The Reaper.
El primer virus fue un experimento científico para demostrar que el código podía "caminar" por una red. Comenzó como un juego amistoso de escondite digital, mucho antes de la era de los hackers.