Fredric Baur estaba tan orgulloso del bote de Pringles que diseñó que pidió a su familia que enterrara parte de sus cenizas dentro de uno.

La mayoría se lleva los secretos a la tumba; Fredric Baur se llevó su mayor invento. Fue el químico que diseñó el famoso bote alto y redondo de Pringles, y tanto le gustaba su creación que se convirtió en su última morada.
En los años 60 Fredric Baur ideó las patatas curvas y el tubo resistente que evita que se rompan. Antes de Pringles, las bolsas de patatas solían llegar llenas de migas. Su bote fue un avance porque dejaba cada patata intacta. Estaba tan orgulloso que dijo a sus hijos que quería ser enterrado en un bote de Pringles.
Cuando Baur murió en 2008 a los 89 años, su familia recordó su petición. De camino al funeral, sus hijos compraron el bote en un supermercado. Dudaron de qué sabor usar y al final eligieron el más famoso: Original.
Metieron parte de sus cenizas en el bote rojo y lo enterraron con él. Puede sonar raro, pero para su familia fue una forma de honrar a quien cambió la forma en que el mundo come snacks. Pasó la vida protegiendo las patatas de romperse, y al final su invento lo protegió a él.
Fredric Baur, el diseñador del bote de Pringles, fue enterrado en uno. Tras su muerte, su familia depositó sus cenizas en un bote sabor Original como homenaje a su obra. La historia de un creador fiel a su invento hasta el final.