Mientras que en la mayoría de las culturas es grosero, los tibetanos tradicionalmente sacan la lengua để demostrar que no son malvados. ¡Es una forma de decir: "Mira, mi lengua no es negra, así que no soy un demonio"!

En casi todo el mundo, sacar la lengua es una falta de respeto. Pero en el Tíbet, es un gesto lleno de historia y cortesía.
Todo comenzó con el rey Lang Darma en el siglo IX, un hombre tan cruel que, según la leyenda, tenía la lengua negra. Tras su muerte, la gente temía que reencarnara.
Para calmar a los demás, los tibetanos empezaron a mostrar la lengua al saludarse. Si era rosada y no negra, significaba que no eran el malvado rey reencarnado. A menudo se hace con las palmas hacia arriba para mostrar que no se llevan armas.
Sacar la lengua en el Tíbet es un "control de identidad" histórico que significa: "Vengo en paz y no soy un demonio".